Adoptados en Cristo: Ahora y aún no

boy standing on ladder reaching for the cloudsMe encanta la figura de la adopción revelada en toda la Biblia mostrando un Dios increíble y amoroso que toma a los que no pertenecen y los recibe como hijos e hijas. Pero, al profundizar esta buena noticia y recibirla como fuente de nuestra identidad entiendo que aunque por medio del Espíritu de Dios podemos clamar a nuestro Abba hoy, nuestra adopción aún tiene etapas que no han pasado y que todavía no logramos comprender.

Tenemos la figura terrenal de una adopción en donde se realiza una transacción permanente cuando el adoptado recibe todo lo que ha sido provisto para que pertenezca a una familia. El adoptado ahora goza de los derechos de hijo, viviendo debajo el techo y pacto que les hace uno solo. Nombre cambiado, almohada nueva, cenas y salidas junto a miembros del mismo pacto. Hay implicaciones legales, pero también sociales, emocionales y espirituales.


Nuestra adopción en Cristo está sellada con el Espíritu Santo que habita en nosotros y nos enseña y revela lo que significa pertenecer a esta gran familia espiritual. Pero, hoy me encuentro en medio de este recorrido de madurez y santificación y aún no estoy preparado para gozar de todos mis derechos como hijo. No puedo ver a mi Padre celestial como quisiera y por más que  intente,  no veo a toda la familia. Si soy sincero, muchas veces me siento solo y que no pertenezco. En vez de entristecernos y creer que Dios está siendo cruel con nosotros, debemos entender que nuestros mismos cuerpos no están diseñados para habitar en la familia como un día será el caso. Hoy, yo puedo entender a medias que tengo hermanos y hermanas en esta familia espiritual en todo el mundo, pero no los conozco y no son parte de mi vida cotidiana.

Pero un día, mis ojos verán y mi corazón sentirá el gozo de conocer a la familia completa. Nuestra adopción en Cristo es algo que llegará a una cima cuando Jesús regresa y nuestros cuerpos serán glorificados para que podamos gozar de todo lo que fue provisto en la cruz. Romanos 8:22 dice que toda la creación está en sintonía esperando este glorioso momento cuando seremos revelados junto a Cristo con ojos que ven, oídos que escuchan y mentes que por fin entienden. Por el momento, tengo al Espíritu de Dios que me guía hacia este punto de la historia, mostrándome pinzeladas de la gloria que está por venir cuando mi adopción se haya culminado junto a todos los demás que han sido elegidos por Él. La adopción es algo que me inspira y me da esperanza aunque la misma esperanza que tengo hoy me convence de que un día la esperanza no será necesaria cuando nuestro hermano mayor regresa por nosotros, a transformarnos a ser como él. En ese momento que tanto anhelo ver, la era cambiará, las  maldiciones comenzarán a desvanecerse y sentiré el gozo que vi con mis propios ojos cuando pudimos traer a nuestro hijo mayor a la casa para vivir  con nosotros. A pertenecer. A ser familia.

No nos desesperemos por lo que nuestros corazones anhelan pero todavía no lograrían contener. El día llegará y estos anhelos frustrados se convertirán en nuestra única realidad junto al Padre que pacientemente ha siempre ha estado con nosotros; atrayéndonos, aguantándonos y llevándonos con lazos de amor.

Comentarios

  1. Precioso posteo. Gracias por llevarnos a pensar más profundamente en nuestra adopción en Cristo. Deseosos esperamos ese encuentro con nuestro Papá, para abrazarlo y agradecerle que nos hizo sus hijos.
    Dios los siga utilizando!
    Saludos desde Argentina

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No soy el mejor padre. Gracias.

The Story Behind the Story

Connected